Sin Retorno – Capítulo 2

Publicado: diciembre 19, AM en Sin Retorno

Era imperativo alejarse lo máximo posible de la onda expansiva, la radiación podría ser mortal. Miras a tu alrededor y lo único que encuentran tus ojos es una guitarra polvorienta y la ropa del día anterior sobre la silla del escritorio. Te vistes apresuradamente echando mano al móvil. Descubres, como era de esperar, que no tiene cobertura (las barritas estaban al mínimo) pese a todo, lo metes en tu bolsillo junto con medio paquete de tabaco y un mechero rojo a medio gas.

Abres la puerta de tu casa situada en un octavo piso, y lo que captan tus oídos te deja petrificado. Llantos de dolor y gritos de terror subían desde las escaleras. Bajas atropelladamente mientras por tu cabeza pasan pensamientos erráticos que nublan tu vista ¿Estará pasando esto en todo el mundo? ¿Qué habrá pasado con tus familiares y amigos? ¿Cuánto pasará antes de que se produzca otra explosión? Aunque tu cerebro funcionaba a toda velocidad debido a la adrenalina generada, no piensas en lo más obvio, ¿A dónde irás? Debes contactar con alguien y pronto.

La aterradora visión que se presenta ante tí al abrir la puerta del portal te deja paralizado unos segundos. La plazoleta antes rodeada de verde hierba por la que paseaban perros y ancianos presentaba ahora un color apagado, casi negro. El cielo, cubierto por una nube de polvo que oculta el sol originaba una luz de color anaranjado intenso que procedía de la espalda del edificio donde antes se encontraba tu hogar. Pero aún más terrorífico fue encontrar decenas de personas gritando mientras corrían sin dirección determinada. Te uniste a ellos. Tu único objetivo ahora era alejarte lo máximo posible de la explosión radiactiva y reunirte con alguien para sobrevivir al holocausto.

Pensaste en el lugar donde se había desatado la explosión. Al Oeste de la ciudad, donde se emplaza una base militar americana. Probablemente allí se habría originado el ataque por lo que la dirección opuesta a aquello era la más lógica. Te alejas de las calles donde antaño habías jugado y crecido y te aventuraste a recorrer la Avenida de Europa en dirección al Este. Alguien vivía no muy lejos de allí y buscarlo era lo único que pasaba por tu cabeza.

– Paco Montero Entero…

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